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martes, 14 de julio de 2009

Campañas para cambiar el país

No sé si les pasa a ustedes, pero en mi diario vivir siempre me topo con situaciones que me hacen preguntar: ¿nuestra conducta colectiva es genética e inmutable o tiene posibilidades de modificación?

Como relacionistas, apostamos al optimismo de que todo es posible con una buena dosis de comunicación. Sin embargo, hemos hecho tantas campañas educativas para modificar conductas colectivas que aún prevalecen, que a veces me asalta la duda.

De todas formas, sí hemos tenido casos exitosos. Las campañas para promover el uso del cinturón de seguridad y para evitar las balas perdidas son dos claros ejemplos de ello. Por lo tanto, no podemos rendirnos.

En estos momentos, si fuera a desarrollar una campaña educativa o de servicio público para que la vida fuera más placentera en nuestro país, me inclinaría por alguno de los siguientes temas:

Reglas de cortesía al conducir. Uso de luces de señales, respeto a los espacios del peatón, cómo entrar y salir de las autopistas, cómo estacionarse entre las líneas de un estacionamiento, cómo abrir las puertas sin darle al carro de al lado, no bloquear las intersecciones.

Etiqueta del uso del celular. Dejar las conversaciones privadas o personales para lugares privados, evitar el uso del aparato durante un almuerzo social o de negocios, apagarlo en reuniones, en el cine, en la iglesia. Es increíble como un invento tan útil puede ser al mismo tiempo tan impertinente. (Un subtema podría ser el uso del “Blackberry”.)

Promover una cultura de servicio. Por teléfono, en persona, en todo tipo de establecimiento comercial, empresas de servicio o agencia de gobierno. Es un problema serio que se agrava año tras año.

Disposición adecuada de la basura. El único sitio adecuado es el zafacón, punto. No sé de que otra forma se pueda decir. Es uno de los malos hábitos colectivos que no parece mejorar.

Normas de convivencia y civismo. No entrar a un ascensor hasta que las personas salgan. No dejar el carrito de compra en el medio del pasillo del supermercado. Guías de convivencia para residentes de apartamentos y condominios. Disfrutar la playa sin molestar al otro. En fin, las reglas de cortesía y consideración por los demás.

¿Qué temas sugerirías tú?

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Siiiiiii estoy totalmente de acuerdo contigo. Siempre predico,cantaleteo y hasta me lamento al ver que lo que necesitamos para vivir en un mundo mejor no tiene precio, es gratis. Si cada uno de nosotros vive con un alto sentido de pertenencia cuidaria lo suyo, osea el ambiente, la calidad humana, etc. Al colegio, escuela, universidad se asiste para recibir conocimientos pero la educacion la recibimos en nuestros hogares asi que nuestro comportamiento refleja el de nuestros padres. Sera por eso que hay gente que le recuerdan a la madre a otros? WOW no es nada del otro mundo y si de sentido comun el buen comportamiento. Tampoco tiene que ver con la clase social a la que pertenezcas recuerda es gratis y en estos momentos de crisis economica no hay excusas los buenos modales son gratis.

Rebeca Trabal dijo...

Bueno,cuando se trata de modificar conductas colectivas, el asunto es bien complejo. Más que temas, yo sugeriría que adoptáramos la práctica de contar con el "expertise" de otros profesionales y estudiosos de la conducta humana en colectivo, como son los sociólogos y antropólogos. Porque como tú muy bien mencionas, es bien difícil entender por qué se producen conductas colectivas que son nocivas para el colectivo mismo. Demás está decir que si no entendemos la raíz de un mal, es cuesta arriba combatirlo.

Dayani Centeno-Torres dijo...

Gracias por plantear este tema, Joseph.
Aunque reconozco su buena intención, a mí muchas de estas campañas me incomodan cuando se enfocan en 'mensajes bonitos' y dejan de lado principios básicos de las comunicaciones: conocer el público, construir mensajes adecuados al mismo, definir con claridad el objetivo y la acción que se quiere generar, diseñar métodos eficaces de medición de resultados. Después se preguntan por qué no hay cambios de actitudes -- pero no se molestaron en conocer la psiquis de su público, ni los principios básicos de modificación de conducta, ni el tiempo que toma a una persona internalizar una conducta nueva.
Todas las conductas que mencionas pueden atenderse desde el campo de las relaciones públicas. Claro, si los clientes en busca de campañas de servicio público están receptivos a proyectos que van más allá de la frase fácil. ¿Alguien sabe cuántos años llevan las campañas de reciclaje y manejo adecuado de desperdicios sólidos más 'exitosas'? Y todavía no todo el mundo recicla ni echa la basura en el lugar indicado. Las más fructíferas son las que combinan el 'call to action' con la comprensión del origen de la conducta, con suplir todo lo necesario para la nueva conducta (¿suficientes zafacones?), y saber qué implicaciones tiene para el público el asumir la nueva conducta -- el grado de compromiso o dificultad a cambio de qué.
Lanzo el reto de tomar alguna de estas conductas y atenderla con este acercamiento, a ver qué pasa. ¿Nos atrevemos?
dct

Sarah dijo...

Opino que la raiz de muchos de los problemas sociales hay que atacarlos en los hogares. El deterioro de la unidad familiar, el ajoro de vida y la falta de sensibilidad y de conocimiento rudimentario de cómo educar a un menor para ser un miembro productivo de la sociedad es lo que resulta en energumenos al voltante, en pobre servicio al cliente, en gente que no sabe lo mínimo de normas sociales.

Por tanto, es crucial el comenzar llevando mensajes de etiqueta, normas civiles, cortesía y respeto a padres para que ellos a su vez modifiquen sus comportamientos. De lo contrario lo que hacemos como comunicadores equivale a tirar una piedra en un estanque, las ondas se esparcen desde el centro pero mueren con rapidez.

Hay que despertar a padres para que tegan conciencia de su rol y de su responsabilidad no sólo para con su familia, sino para la sociedad en general.

Cuantas veces no vemos por ahí un niño/a que no es sino un 'mini me' de un modelo social poco favorable. Se les ve en el vestir, en el caminar, en su comportamiento.

Zenobia dijo...

Otro tema que se debe atender es cómo hacer compras cuando hay aviso de tormenta o huracán. La gente se esmanda en los supermercados y quieren comprarlo todo sin dejarle nada a mas nadie. No pensamos en los demás que también necesitan. Si modificamos nuestros hábitos y hacemos las compras con tiempo, nos daremos cuenta de que no hay necesidad de arrasar con todo en los supermercados sin importarnos que otros se queden sin nada.

EDUARDO dijo...

Me parecen muy acertadas tus sugerencias sobre temas. Yo quisiera que el público estuviese más consciente de la importancia de una buena educación y de los altos costos que la misma puede conllevar, de modo que se anime a contribuir económicamente con las metas académicas de muchos estudiantes que lo necesitan.

Pero también es importante considerar lo que opina Dayani, en cuanto a los principios básicos de las comunicaciones. No sé cuántas veces hemos dicho que hay que cuidar nuestras playas ni cuántas veces se han hecho actividades para limpiarlas y, sin embargo, mira en YouTube el vídeo de Ocean Park el día siguiente de la Noche de San Juan, que es una verdadera vergüenza: http://www.youtube.com/watch?v=KAB8PG6ZO9E

Joseph Martínez dijo...

Gracias a todos por sus comentarios.

Concuerdo con Rebeca en que la participación de sociólogos y otros profesionales de las ciencias sociales en el desarrollo de campañas como éstas aportaría muchísimo a su éxito. Sin embargo, por alguna razón, son pocas las ocasiones en las que se da dicha colaboración.

Muy interesante también me parece el comentario de Dayani, sobre la importancia de facilitar la nueva conducta que queremos fomentar. Promovemos el reciclaje, por ejemplo, pero son contados los lugares donde las personas pueden llevar los materiales reciclable y menos aún los municipios que los recogen en las casas. Si atáramos el mensaje con la acción, en este caso del gobierno, lograríamos mucho más.