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martes, 1 de septiembre de 2009

Hace 25 años – Parte 2


En un “post”anterior comenté sobre mis inicios en este fascinante campo de las relaciones públicas en la década de 1980. Al recordar aquellos días, es inevitable pensar en cómo ha cambiado desde entonces la forma en que desempeñamos nuestro trabajo gracias, principalmente, a los avances en la tecnología.

Hace 25 años:

  1. Escribíamos nuestros comunicados de prensa en máquina de escribir (o maquinilla, como decimos en Puerto Rico). Si teníamos suerte, teníamos una IBM Selectric con corrector. Si no, corregíamos los errores con una cinta adhesiva blanca o con un líquido blanco que se aplicaba con una brochita.
  2. Si el documento tenía muchos cambios, recurríamos a cortar y pegar. No me refiero al comando de la computadora, sino a su sentido literal: agarrar una tijera, cortar el documento que habíamos escrito, reordenar los párrafos sobre el escritorio y volverlos a pegar con cinta adhesiva. Después de esta cirugía había que pasarlo de nuevo.
  3. La computadora más avanzada que había en la oficina era el procesador de palabras de la secretaria. Ella pasaba en limpio los documentos que nosotros escribíamos a maquinilla y los guardaba en discos blandos (“floppy disks”).
  4. Las propuestas de relaciones públicas se desarrollaban con textos explicativos largos, pues no existía el “PowerPoint”.
  5. El día de la presentación al cliente, utilizábamos proyectores verticales (“overhead projectors”) con micas transparentes. Contrario a las computadoras, el proyector no se trancaba. Eso sí: había que tener una bombilla adicional por si acaso.
  6. Muchos relacionistas hacían rondas de visitas por los periódicos para repartir sus comunicados de prensa y conversar con los periodistas. La otra opción era distribuirlos por mensajero, especialmente si el comunicado iba acompañado de fotos que no se podían enviar electrónicamente.
  7. Las presentaciones multimedios para conmemorar aniversarios corporativos o para convenciones se hacían con diapositivas. Si había mucho presupuesto, se programaba con varios proyectores para que tuviera movimiento. El día de la presentación había que contratar a la compañía de producción para que la corriera.
  8. El fotógrafo que cubría nuestras actividades nos enviaba una hoja de contacto para seleccionar las mejores fotos. Teníamos que verlas cuidadosamente con una lupa, marcarlas con lápiz de cera y pedirlas rápido para tenerlas al otro día.
  9. Los calces de la foto se escribían en una etiqueta que se pegaba al dorso de la foto o al pie de una hoja tamaño carta, sobre la cual se pegaba la foto.
  10. Si encontrábamos un error tipográfico en la prueba de un anuncio, publicación o folleto, había que pedirle al tipógrafo que cortara y pegara (ver el punto 2) o que lo imprimiera de nuevo. Si la máquina de tipografía estaba en la agencia, podíamos tener el texto corregido en media hora o 45 minutos. Si estaba en la imprenta, podría ser que lo tuviéramos al otro día.
  11. Ante la ausencia de Google y la Internet, hacer investigación para una propuesta significaba meterse en los archivos de El Mundo o El Nuevo Día, en la biblioteca Lázaro de la Universidad de Puerto Rico o en los archivos de recortes de periódicos de la firma.
  12. Llevábamos cuenta de la inversión de horas en un cliente mediante “time sheets”. Al final del mes, la persona encargada de la contabilidad clasificaba las hojas por cliente, las fotocopiaba y las incluía en la factura del como comprobantes del tiempo invertido.
  13. Después de las seis o en los fines de semana, no había forma de que nos consiguieran. No había celulares, ni Blackberry.
¿Qué recuerdas tú?

5 comentarios:

tommy dijo...

Recuerdo todo esto! I must be getting old!

tommy dijo...

Recuerdo cuando usabamos el fax para todo! Hasta que dejo de ser efectivo. Hoy en dia es mas efectivo que el e-mail, puedes estar seguro que le llevan el fax al escitorio. El e-mail quizas nunca lo abre.

EDUARDO dijo...

Nada, Joseph, te doy las gracias por contarnos sobre esas etapas del desarrollo de la profesión, cuando aún yo no había nacido... "¡Qué cómico!" -diría ahora La Pelúa

Doris Nydia dijo...

¡Muchos y gratos recuerdos! Como compartimos mucho se eso, me permito recordarte el TELEX. Cuando dejé PLUS para irme al servicio público encontré una maquina de TELEX, ya casi a punto de desaparecer como sistema de transmisión de datos, pero que era muy eficiente. En varias ocasiones tuve que usarla para enviar nuestros comunicados. A decir verdad, me sobrecogió la emoción cuando me dieron un procesador de palabras (¡en mi escritorio y para mi solita!) y ya no era necesario estar molestando a la secretaria con los proofreadings una y otra vez. Ahora, tenemos nuevas técnicas y tecnologías más modernas pero nos sigue persiguiendo la urgencia de comunicar.

Jeanessa García, M.A. dijo...

Muy lindas experiencias Joseph... no las viví pero gracias por compartir. Sigue adelante y mucho éxito... que sean 25 años más multiplicados como por 10!

Jeanessa García, M.A.
http://relacionespublicasparapymespr.blogspot.com