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sábado, 5 de septiembre de 2009

Concluye la Feria de Artesanías de Bacardí

La crisis económica que afecta a Puerto Rico cobró otra víctima. Esta vez le tocó el turno a la Feria de Artesanías Bacardí, la más grande del país, cuya cancelación se anunció el pasado 28 de agosto. Las razones esbozadas por la empresa, según divulgadas en el portal de WAPA-TV, están contenidas en la siguiente declaración oficial:

“Este evento nos ha llenado de orgullo y satisfacción, sin embargo, como el mayor productor de ron del mundo, enfrentamos grandes retos, necesidades y prioridades. Continuamos altamente comprometidos con nuestro pueblo y con la clase artesanal y estamos evaluando opciones para seguir contribuyendo de manera directa, buscando siempre efectividad en nuestra gestión”, afirmó Joaquín Bacardí, Presidente y CEO de Bacardi Corporation. “Agradecemos a todos nuestros socios corporativos y a todos los que han hecho posible el éxito de nuestra Feria Bacardi durante los pasados 33 años”, añadió Bacardí.

La Feria, quizás el evento especial más grande e importante en Puerto Rico, se celebró por los últimos 33 años y reunía a más de 175 artesanos seleccionados por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, Promoción Artesanal de la Compañía de Fomento Industrial y la Oficina de Asuntos Culturales de la Compañía de Turismo de Puerto Rico.

En diferentes momentos, dos colegas relacionistas estuvieron al frente de la organización del evento: Lourdes Pérez, APR y María Estela Cestero.

Según una publicación especial de El Nuevo Día sobre la Feria, en su primera edición “participaron artesanos que hoy son maestros del arte popular, reconocidos en y fuera de Puerto Rico. Entre ellos, Don Domingo Orta, patriarca de tallistas de santos; Elpidio Collazo, cuyos pájaros en madera son piezas de colección; don Emilio Rosado, fallecido tallador de gallos, reconocido por el National Endowment for the Arts; don Celestino Avilés, padre de una familia de artesanos, hoy, tallador de santos; entonces, elaborador del corozo; y doña Nelly Rivera, cuyas estampas infantiles en cerámica son muy preciadas.”

Según la misma publicación, “cuatro factores convergieron para impulsar la Feria: el compromiso de la empresa y sus ejecutivos, como Mario Belaval; la creatividad de la agencia publicitaria Leo Burnett; el asesoramiento del Centro de Artes Populares del Instituto de Cultura Puertorriqueña y Aníbal Rodríguez Vera, y la llegada, en 1980, de Manuel Luis del Valle a la presidencia de la empresa.”

La Feria también se convirtió en un importante apoyo para entidades sin fines de lucro. En sus primeros 30 años, el evento logró recaudar y distribuir cerca de tres millones de dólares, a través de la venta de alimentos, la venta de globos y paseos en machinas y sorteos de automóviles.

Para los visitantes, uno de los principales atractivos de la Feria era la presentación gratuita de espectáculos a cargo de talento local e internacional. Por su tarima se presentaron artistas como Danny Rivera, Chucho Avellanet, Awilda Carbia, Rafael José, Andrés Jiménez, Tony Croatto, Carmita Jiménez, Los Chicos, Wilkins, Los Hispanos, Cheo Feliciano, Lucecita Benítez y Yolandita Monge.

También participaron El Gran Combo de Puerto Rico, Andy Montañez e Ismael Miranda, Rubén Blades, Gilberto Santa Rosa, Luis Enrique, Jerry Rivera, Celia Cruz, Lunna, Lisette, Glenn Monroig, Ednita Nazario, Marc Anthony, Manny Manuel, Elvis Crespo, Víctor Manuelle, Olga Tañón, Giselle, Melina León, Domingo Quiñones, Son by Four, La India, entre otros.

De modo que el fin de la Feria asesta un gran golpe para muchos públicos: los artesanos del país que pierden uno de sus principales mercados; los artistas que ven desvanecer otro taller de trabajo; el público que ve acabar un evento que era símbolo del inicio de la temporada navideña en Puerto Rico; y ciertamente, Bacardí, que pierde la columna vertebral de su programa de relaciones con la comunidad.

Foto de Joe Shlabotnik, Flickr.

1 comentario:

Héctor Héreter dijo...

Wow!!! que miopía corporativa!!!