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viernes, 14 de agosto de 2009

Hace 25 años.


Hace 25 años, en un mes de agosto, tuve mi primer encuentro profesional con las relaciones públicas. Fue en el #181 de la Avenida F.D. Roosevelt, en el edificio que ilustra la foto, que por décadas fue el hogar de la agencia publicitaria Premier Maldonado & Asociados y su departamento de relaciones públicas, Plus Public Relations.

Llegué a las relaciones públicas por casualidad. Plus buscaba un redactor y apenas un mes antes yo acababa de regresar a Puerto Rico luego de obtener mi maestría en comunicaciones. El único estudio formal que tenía en relaciones públicas era el curso “Introducción a la publicidad y las relaciones públicas” cuando cursé mi bachillerato en la Escuela de Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico. Nada más. Y no fue muy profundo que digamos. La maestría estaba dirigida al aspecto teórico de la comunicación, así que eso tampoco me sirvió de mucho esos primeros días en Plus.

Me ayudó a conseguir el trabajo el hecho de que ya era conocido en la agencia. Antes de irme a estudiar la maestría, había trabajado allí como redactor de textos publicitarios. Cuando toqué las puertas para ver si había una oportunidad, me hablaron de la plaza vacante y la acepté. Lo primero que aprendí de relaciones públicas lo aprendí en Plus: desde redactar un comunicado, hasta “inventarme” las citas de clientes (lo cual, en primera instancia, me parecía descabellado), redactar propuestas y guiones para presentaciones audiovisuales.

Tuve grandes maestras. Desde entonces, en Puerto Rico al menos, el campo de las relaciones públicas ha estado dominado por el sexo femenino. Dirigía la agencia Marisara Pont, sin duda una las mejores relacionistas que ha tenido Puerto Rico. También fueron compañeras de la agencia Olga Mayoral, Haydeé Rivera, Tania Chang, Doris Figueroa, María Bermúdez, Blanca Cordero y Annie Bird, todas grandes profesionales y amigas desde entonces.

En Plus también conocí por primera vez a la Asociación de Relacionistas Profesionales. Marisara Pont fue su presidenta por dos años, al tiempo que dirigía Plus, y la coordinación de todas las actividades se hacía desde allí. En aquellos años se hacia un almuerzo mensual con un orador invitado, vinculado a algún tema de actualidad, lo cual siempre atraía cobertura de los medios de comunicación y gran participación de los socios.

La primera mitad de mi carrera estuvo enfocada en el lado creativo de relaciones públicas; primero en Plus, luego en Comstat/Rowland y finalmente en Working Words, mi firma de servicios editoriales. En el 1997, con mi salto a Burson-Marsteller, desarrollé la parte gerencial que ya había iniciado con mi negocio propio.

Por esas vueltas que da la vida, volví a Plus en el 1998, esta vez con la encomienda de dirigir la división. Habían pasado 14 años desde que entré a Plus por primera vez.

Ya la agencia había sido adquirida por la multinacional EuroRSCG. En poco tiempo desapareció el nombre original de la agencia y el de la división. Los leales que habían estado allí por décadas, también fueron desplazados. Mi paso por allí fue breve. La agencia se mudó a un moderno complejo de oficinas.

De Premier Maldonado y Plus, hoy sólo queda el edificio vacío en el #181. Aunque cada vez que paso por allí me invade una gran nostalgia, al mismo tiempo revivo el optimismo de mis primeros años de formación profesional y la alegría de haber compartido con compañeros verdaderamente excepcionales. Veinticinco años después, sobreviven los buenos recuerdos.

2 comentarios:

Melissa dijo...

Mis sinceras felicitaciones por tus 25 años en esta profesión. Admiro tu profesionalismo y te felicito por la genial idea de este ¨blog¨. Un fuerte abrazo. Melissa Ríos

Doris Nydia dijo...

Tremendos recuerdos que aquella primera etapa tan rica en emociones y descubrimientos! Gracias por revivir en mi meomoria esas imágenes tan queridas y respetadas. Verdaderamete compartimos algo inigualable: el deseo de crecer como seres humanos y como profesionales y la pasión por el servicio. Es um privilegio que nos hayamos encontrado desde entonces y que mantengamos esas mismas actitudes vivas a través de todos estos años de amistad y compañerismo. ¡Todavía seguimos aprendiendo y unidos por el 181 de la Roosevelt con todo aquel equipo estupendo!