Ideas, comentarios y noticias sobre relaciones públicas, medios sociales y periodismo para comunicadores profesionales y estudiantes.
martes, 20 de julio de 2010
De torpezas y sinsentidos
Uno de los casos más recientes y notables, sin duda alguna, fue la decisión del presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, de negar el acceso a los miembros de la prensa para cubrir los trabajos de la Cámara Alta. Mientras todos los relacionistas nos matamos para que nos cubra un medio, este señor se encargó de perjudicar su propia proyección pública con una decisión insensata y arbitraria cuyas repercusiones sentirá por años. "He shot himself in the foot", dirían sus colegas en Washington, D.C.
El señor Rivera Schatz ya había cerrado las gradas para los ciudadanos, cuestión que no generó tanto revuelo mediático como el que merecía. Quizás es un reflejo de que realmente no nos importa lo que pasa allí, o que los medios fallaron en cubrirlo lo suficiente porque sus intereses no se habían visto amenazados hasta el momento. Nos recuerda que no debemos hacernos de la vista larga cuando los derechos de otros son violentados, pues vendrá el momento en que coartarán los nuestros.
Otro que se "disparó en el pie" fue el Superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha, al desplegar frente a las cámaras de televisión el torpe y excesivo uso de la fuerza como respuesta a una manifestación pública legítima y, para colmo, vanagloriarse, también frente a las cámaras, que él era directamente responsable de todo lo que habíamos visto allí. Los abusos que se cometieron ese día terminaron desplegados no sólo en Puerto Rico, sino en la prensa internacional.
La semana pasada, la Autoridad Metropolitana de Autobuses hizo lo propio al cambiar muchas de sus rutas sin notificar -nada más y nada menos - ¡que a sus usuarios! O sea, la gente llegaba al terminal de Carolina, al de Capetillo o el de San Patricio, y de repente el mismo chofer les decía que su guagua ya no pasaba por allí, o que no llegaba a sus trabajos, o que cruzaran la calle porque la parada cambió de lugar. ¿Es que a nadie allí se le ocurrió pautar un anuncio en el periódico? ¿O que tal hacer una comunicación en papel, sacarle fotocopias y distribuirla en los terminales?
Todos estos daños son autoinfligidos, innecesarios y muestran un grave desconocimiento – ¿o será menosprecio? -- hacia los procesos de comunicación.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Elecciones
Mañana se llevarán a cabo las elecciones generales en Puerto Rico para escoger al próximo gobernador, el comisionado residente, los alcaldes, asambleístas municipales y los miembros de la Legislatura.
No soy quien para cuestionar las motivaciones de cada cual, ni crítico de los que deciden abstenerse como una expresión de insatisfacción. Sin embargo, pienso que lo ideal es votar a favor de algo o alguien, en quien veamos coincidencias de pensamiento y que nos inspire respeto, optimismo y posibilidades de un futuro mejor, según lo entienda cada quien.
jueves, 31 de julio de 2008
Relaciones públicas y política
El problema, al parecer, tiene su raíz en el hecho de que son pocos los relacionistas que hay, en primer plano, dentro del equipo estratégico de cada partido. Tradicionalmente, la estrategia de comunicación ha caído bajo la égida de nuestros compañeros publicistas quienes, ciertamente manejan bien su disciplina, pero ven al elector puertorriqueño como un "mercado" homogéneo y, a sus políticos, como productos empacados para consumo rápido. Los demás "asesores" son abogados, o ex políticos, o ambas cosas. Hace falta, definitivamente, una mayor diversidad de enfoques en la mesa donde se traza la estrategia.
¿Habrá un político o estratega de comunicación política que identifique "públicos" con necesidades específicas, y que no vea al elector como un bloque monolítico? Quien escuche las propuestas de muchos de los políticos puertorriqueños podría creer que aún vivimos en los tiempos del libro de español de escuela elemental "Del campo al pueblo", donde "Pepín"y "Rosa" vivían plácidamente en una casa de urbanización con "Mota".
En el tintero se quedan las propuestas para resolver los verdaderos problemas del país: una economía estancada sin perspectivas de progreso, una criminalidad rampante con muertos que suman por los miles, un pesimismo general que nos empuja hacia la indiferencia, la enajenación o al aeropuerto.
¿Hay propuestas para los ancianos del país, que viven en la soledad, sin medios adecuados de transportación ni alternativas de entretenimiento? ¿Hay ideas para apoyar a las mujeres trabajadoras y profesionales que hacen malabares para levantar sus familias ante la ausencia escandalosa de centro de cuidado diurno? ¿Qué proponen para los estudiantes universitarios, los habitantes de las zonas rurales, de las ciudades, para los artistas, los maestros? ¿Han contemplado ampliar los espacios de visibilidad y liderazgo para nuestros compatriotas negros, u otorgar derechos a la comunidad gay?
¿Se hacen reuniones o grupos focales con públicos específicos para ver qué piensan? ¿Se desarrollan propuestas de salud, educación, cultura y desarrollo económico pensando en las necesidades de cada "público"? Siendo Puerto Rico el “cliente” de estos políticos, ¿le ha presentado alguno al país un “plan estratégico” de lo que debe ser nuestra isla en 5, 10 ó 30 años?
No sé cómo se sienten ustedes con las campañas que se han llevado hasta ahora pero, aparte de las utópicas reformas contributivas que nos llevan prometiendo hace más de 12 años, no he visto nada que me llame suficiente la atención como para sustituir la playa por la caseta electoral el próximo 4 de noviembre. Espero que durante los próximos meses ocurra algo que me haga cambiar de opinión.