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sábado, 18 de abril de 2015

Etiqueta de negocios

Si bien la vida civilizada en Puerto Rico va cada vez más en decadencia, hay un área en la que parece haberse ido por un precipicio: el mundo de los negocios. Así como hay unas reglas básicas de cortesía para interactuar con otros individuos, las relaciones comerciales también deben regirse por una serie de guías que promuevan el respeto y una sana relación entre proveedores y clientes. 

A lo largo de mi carrera me he encontrado con muchos socios de negocios que parecen conocer estas reglas intuitivamente. Otros, lamentablemente, parecen entender que las reglas de cortesía para relaciones interpersonales no aplican a los negocios. Hay algunos que de repente entienden que su nuevo cargo gerencial les ha dado unos poderes especiales y que pueden descartar las más elementales reglas de respeto en sus relaciones interpersonales.

He visto, para mi sorpresa y desencanto, cómo esto se da entre personas que tienen entre 40 y 50 años, con personas que han sido mis compañeros de trabajo en otras empresas e, incluso, con personas con quienes alguna vez me unieron lazos de amistad. Las situaciones que comparto a continuación se han dado en el contexto de mi carrera de relaciones públicas a lo largo de los últimos 30 años, pero estoy seguro que no son ajenas a otros contextos profesionales.

Las presentaciones sin respuesta. Si me pides una propuesta de relaciones públicas --en la que se invierte mucho tiempo y dinero-- lo menos que espero es que, después de un plazo razonable, tengas la gentileza de llamarme o enviarme algún tipo de comunicación para saber si fui seleccionado o no para trabajar contigo. Si te da pena, he aquí varias respuestas posibles: 1) “En estos momentos, no tenemos presupuesto.” 2. “Tus ideas son buenas, pero encontramos otra firma más idónea para nuestras necesidades. 3) “Vamos a dejar nuestros planes en pausa por el momento.” Lo profesional es dar una respuesta en un tiempo razonable o en la fecha establecida en tu RFP.

Las llamadas sin respuesta. He estado trabajando contigo por uno o varios años; acaba de expirar nuestro contrato de servicios profesionales. Te llamo para coordinar una reunión para discutir futuros planes o, en su lugar, obtener tus comentarios sobre nuestro trabajo. No contestas emails; tu secretaria siempre dice que estás en una reunión; y cada vez que ves mi número en tu celular decides no contestar. Podemos hablar de nuestra relación de negocios de manera directa y sincera. Y, si decides que tienes otros planes, no hay razón para no comunicarlo. Lo cortés es contestar cuando se te llama.

Las reuniones sin horario.  Mi tiempo, al igual que el tuyo, es valioso. Me tomó media hora llegar a tu oficina, diez minutos para estacionarme y otros diez para anunciarme en la recepción. Si  haces una cita conmigo, lo menos que espero que respetes mi tiempo y el tuyo. No cuenta el que tu secretaria me reciba y me haga entrar a un salón de conferencias para esperar media hora más.  O que tengamos que empezar la reunión con parte de tu equipo, para volver a repetirlo todo cuando llegas una hora después. A todos nos surgen complicaciones de última hora. Lo profesional hacer la reunión a la hora  y en el tiempo acordado o, si surge un cambio de planes, avisar por texto o celular con por lo menos una hora de anticipación.

La etiqueta de negocios debe estar fundamentada en el respeto y la consideración. Quizás llegó el momento de incluir este tema en nuestros currículos universitarios. Para todos los demás que llevamos tiempo en el mundo laboral, ahora es el momento de recordar este tema cada vez que interactuemos con nuestros socios de negocios. ¿Con qué situación te has topado tú?


1 comentario:

Rubia dijo...

Concurro contigo Joseph, las relaciones profesionales como personales siempre deben darse dentro de un marco de respeto, responsabilidad y honestidad.
Todo lo que traes a la atención, en este escrito es atinado.

Si no te gustó, o no quieres continuar una relación, Déjalo saber, habla, escribe, comunícate, déjale saber al interlocutor que tiene mano libre para moverse a buscar quien aprecie su trabajo y que pueda invertir mejor su tiempo.

Miguel Ruiz, Autor mejicano escritor de los Cuatro Acuerdos, muy bien define los principios bajo los que nos deberíamos dejar llevar. Uno de los que para mi es el más importante es, honra tu palabra, no supongas, haz siempre lo mejor, no supongas.

Gracias por el recordatorio espero que muchos te lean y aprendan lo mínimo de cortesía en el mundo empresarial y personal. ;-)