En el marco del Certamen Excel de la Asociación de Relaciones Profesionales de Puerto Rico, se enfatiza que los proyectos presentados deben incluir objetivos medibles. Sin embargo, este no es el único criterio que nos debe servir de guía al expresar los objetivos de nuestras campañas o programas de comunicación.
El informe Using Public Relations Research to Drive Business Results, escrito por Katharine Delahaye Paine, Pauline Draper y Angela Jeffrey, APR, y publicado en enero de 2008 por el Instituto de Relaciones Públicas de Estados Unidos, explica que los objetivos deben ser:
- Relevantes: ¿Apoyan las metas generales de la marca o de la compañía? Los objetivos deben estar en sintonía con lo que el negocio quiere lograr. Todo lo que no sea pertinente debe ser eliminado.
- Realistas: ¿Es posible lograr los objetivos y qué será necesario para alcanzarlos? Los objetivos deben ser alcanzables. Es necesario creer que se pueden lograr y, al mismo tiempo, que no será fácil. Los objetivos no deben ser demasiado básicos.
- Específicos: ¿A quién quiero impactar con qué? Los objetivos deben articularse claramente. No pueden ser generales. Deben considerar el efecto deseado dentro de un período específico, así como el público meta.
- Medibles: ¿Qué parámetros indicarán si hemos tenido éxito? Los objetivos deben ser lo suficientemente específicos como para ser medibles y permitir el monitoreo de su progreso. Cada objetivo podría requerir una métrica distinta.
- Oportunos: ¿En qué periodo de tiempo debo lograr estos objetivos? Sin un marco de tiempo específico, podría ser posible determinar el éxito, pero es imposible determinar si hemos fracasado.
Estos criterios no solo nos pueden servir de guía a nosotros, como relacionistas; también sirven para educar a nuestros clientes sobre el concepto de los objetivos y la importancia de expresarlos claramente.
En el próximo artículo abundaremos un poco más sobre la medición y los diferentes tipos de resultados.
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